Trucos para el Hogar


El cuidado de los libros

 

A cualquiera que le apasione un poco la lectura, sabe que los libros son un tesoro invaluable. Seguramente muchos de ellos los heredamos de nuestros padres o abuelos y también, probablemente, los heredarán nuestros hijos y nietos. Así que si queremos seguir la tradición y conservarlos en un óptimo estado, es aconsejable cuidarlos como corresponden y limpiarlos periódicamente. Aquí van entonces unos cuantos consejos.

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Limpieza

  • Procure limpiar sus libros regularmente sacándole la tierra diaria, para que no sea una labor pesada. De esa manera no solo los mantendrá prolijos sino que les alargará su vida útil. Un método rápido para eliminar el polvo que se acumula en los libros es pasar un plumero a diario y una vez por semana, la aspiradora o bien un cepillo suave.
  • Para eliminar las manchas amarillas de los libros, producidas por la humedad, deberá frotarlas suavemente con un trapo apenas humedecido con agua y lavandina. Aclare con un trapo embebido en agua limpia y déjelo secar sobre un trozo de cristal o sobre una superficie plana.
  • Para eliminar las manchas de grasa, espolvoree la zona afectada con talco. Al cabo de quince minutos, pase la plancha templada colocando un papel absorbente.
  • Las manchas que dejan los dedos o el polvo se eliminan fácilmente si las frota con una goma de borrar o con miga de pan.
  • Para eliminar las manchas de moho de los libros encuadernados, deberá frotar las cubiertas de los libros con esencia de trementina. (No sólo eliminará el  moho sino que además alejará los insectos).

  
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Cubiertas de papel: Estas cubiertas y las páginas de su interior pueden limpiarse con una franela o un trapo de algodón seco.

Cubiertas brillantes: Para limpiar este tipo de superficies utiliza un limpiador de ventanas, procura aplicarlo en una franela NO SOBRE EL LIBRO y frotar suavemente la cubierta. Evita el contacto directo del líquido con la cubierta.

Olor a moho: La razón por la cual algunos libros viejos o no usados frecuentemente tienen ese olor característico es porque han estado guardados en lugares húmedos, así que lo que esos libros necesitan es secarse completamente. Para lograr eso utilice cloruro de calcio que podrá encontrar en alguna química. Hornee una taza del polvo por 1 hora a 250º F y luego colócalo en un contenedor sellado como un taper y póngalo junto a los libros húmedos. Al cabo de unos días la humedad habrá sido absorbida por el polvo.

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Libros antiguos

Si hablamos de libros antiguos debemos saber que su limpieza es más delicada y debemos tratarlos con sumo cuidado. Los libros contienen una amplia gama de materiales orgánicos, que incluyen el papel, las pieles, el pergamino, las telas, los adhesivos, etc. Por la naturaleza de la composición química de estos materiales, estos envejecen y se deterioran hasta llegar a la ruptura de sus cadenas moleculares. Este fenómeno se llama despolimerización. La velocidad de ese deterioro depende de la estabilidad inherente al material, es decir las influencias externas tales como el ambiente y las condiciones de uso y de almacenaje. Los factores ambientales que aceleran el deterioro son principalmente la temperatura, la humedad, la luz (tanto natural como artificial), la contaminación y los agentes biológicos. Cada uno de estos factores, pueden provocar daños específicos y hasta irreversibles.

Limpieza y Cuidado

Además de la eliminación periódica del polvo, siempre es aconsejable hacer una limpieza a fondo de las estanterías donde se encuentran nuestros preciados libros. En primer término empiece por lo que está arriba, ya que siempre caerá algo de polvo. Saque todos sus libros y limpie los estantes, examínelos cuidadosamente, identificando problemas como óxido, clavos salientes, restos de insectos, rastros de humedad, etc. Después pase una aspiradora y limpie cada libro por separado. Interponga algún tipo de malla plástica, o use un cepillo suave para no dañar lo aspirado. También puede usar un trapo seco de algodón, pero nunca con un trapo húmedo ni con productos de limpieza. Por fin se devuelven los libros, en perfecto orden, a su lugar.

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Factores ambientales

Temperatura: Es un factor que pude alterar las hojas y cubiertas de nuestros libros, considerablemente. Debe ser estable y de aproximadamente 20º C. La humedad ambiental debe ser entre un 30 y un 50 %. Esto permitirá que  los libros no adquieran una rigidez perjudicial. Si estos parámetros no se pueden cumplir exactamente, se debe intentar, al menos, que los libros no experimenten variaciones bruscas de humedad y temperatura, ya que continuas dilataciones, contracciones y condensaciones de humedad, lo dañarían irremediablemente. Es aconsejable ventilar los ambientes y procurar una moderada entrada de luz solar.

Insectos

Aunque existen numerosas especies de insectos que se alimentan de libros (como la polilla del tejido, la carcoma, el pececito de plata, la termita de madera seca, etc.), debemos, en lo posible, evitar la presencia de tóxicos y venenos en la biblioteca ya que encierran graves peligros, tanto para los libros como para nosotros. Si esto es inevitable, debemos asesorarnos por un experto y cerciorarnos de que el veneno sea usado en los zócalos y aberturas y nunca directamente sobre los libros. Tampoco, en ningún caso, se debe fumigar.

Consejos Importantes

  • No debemos leer el libro abriéndolo hasta llegar a los 180 grados. Debemos respetar el ángulo de apertura que la encuadernación permita y no sobrepasarlo, o corremos el riesgo de romperlo.
  • Deben colocarse en las estanterías sin llegar a comprimirlos, o cada vez que saquemos y pongamos uno, sufrirán deterioro. Tampoco debemos sacarlos arrastrándolos desde la parte superior del lomo ya que terminará por romperse. Es mejor empujar hacia atrás los libros contiguos y tomar el elegido por el centro de las tapas, sin tocar el lomo.
  • La peor de todas las reparaciones caseras es hacer uso de las cintas autoadhesivas para pegar hojas rotas o tapas sueltas, ya que el adhesivo se degrada en poco tiempo, haciendo que la cinta se desprenda y dejando en el papel una mancha oscura e indeleble

 

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  • No coloque los libros o la biblioteca sobre estufas, calefactores o chimeneas.
  • Si encuentra que algún libro tiene las hojas pegadas entre sí, utilice vapor de agua para despegarlas suavemente. Una vez que lo haya hecho, mantenga el libro en un espacio fresco para que se seque.
  • No utilice los libros con las manos sucias.
  • Evite depositar los libros en lugares húmedos y polvorientos y exponerlos a la luz solar directa o a luces fuertes.
  • No doble las esquinas de las páginas para marcar la lectura, utilice siempre un señalador de lectura.
  • No se humedezca los dedos con saliva para pasar las páginas, además de no ser saludable para su organismo, la secreción deteriora seriamente los libros.
  • No coma ni beba encima de los libros y evite toser sobre ellos, o los llenará de manchas insalvables.