Historia de las comidas Patrias

 

 

Todos alguna vez, hemos vivido un acto escolar del 25 de mayo. Ya sea propio o de nuestros hijos, sobrinos o nietos, en donde a alguno le tocó teñirse la cara de negro y con una canasta repartir pastelitos calientes entre los padres. ¿Verdad? Yo todavía conservo en mi memoria, el recuerdo de preparar mazamorra en la escuela. Pero aunque solemos realizar estas recetas para los actos patrios, e incluso en las casas durante el meses de mayo a julio, no son las únicas que hemos heredado de la época colonial.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Debemos recordar que las celebraciones patrias comienzan el 18 de mayo con el “Día de la escarapela”. Para esas fechas, a mediados de 1810, las noticias europeas, señalaban la caída de Andalucía y la sustitución de Fernando VII por Luis Bonaparte. Mientras tanto en nuestras tierras, los revolucionarios debatían la destitución del Virrey Cisneros y poder lograr la independencia de España, acabando con el Virreinato del Río de la Plata.

Sin embargo, la cotidianidad de la gente común seguía su curso y si hay algo que no frena a pesar de las circunstancias, es la costumbre de comer. ¿Acaso se imagina usted un día sin pensar en que va a realizar para comer? Seguro que no. Claro que algunas comidas nos llegaron a través del tiempo y quedaron instaladas como costumbres en las fechas patrias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la época del virreinato, se unieron costumbres criollas con europeas. Entre las comidas diarias, se encontraban la sopa de arroz y la de fideos, el puchero, la carbonada, las albóndigas, la humita y los zapallitos rellenos. También se realizaban diversos guisos, entre ellos el locro y por supuesto no podían faltar las empanadas, que se freían en grasa animal.

En las casas no había tantas costumbres a la hora de sentarse en la mesa, eso lo fueron incorporando las familias europeas con mayor estatus social. Los cubiertos eran algunos cuchillos y cucharas que se compartían entre los comensales, al igual que los vasos, que luego de las invasiones inglesas, se empezaron a usar uno por persona. Incluso compartían el plato, comiendo dos o tres del mismo o hasta de la olla directamente. Solo los mas pudientes contaban con tenedores, por lo que era habitual comer con la mano. Incluso no tenían muchos muebles, por lo que en algunas casas simplemente se juntaban alrededor del fogón sentados en el suelo o en taburetes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El asado era común entre los gauchos, que vivían en las zonas rurales y comían al aire libre, ya que en los ranchos solo se dormía. Las familias mas adineradas disponían de un espacio de cocina en la que los esclavos les preparaban los alimentos y comían en un comedor aparte. Luego de hacer el asado, se aprovechaban las brasas que sobraban, para cocinar unas tortillas asadas de harina, grasa, sal y agua.

 

Dulces tradiciones

 

A la hora del postre, se preparaban natillas a base de leche, huevo y miel. Se realizaban rosquitas  y alfeñiques, una pasta de azúcar retorcida que se secaba con forma de bastón de caramelo. El arroz con leche era otro plato típico, así como los buñuelos, la mazamorra, los bocaditos de papa. En Buenos Aires se deleitaban con los duraznos, mientras que en Mendoza los secaban, convirtiéndolos en orejones y poder disfrutarlos durante el invierno.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una golosina típica era una especie de bollo frito llamado “El rosquete”. Estaba hecho a base de harina de maíz, huevos, grasa, azúcar, clavo de olor y canela. Se freían en aceite y se sacaban en el horno de barro. A veces se las cubría con una especie de merengue o glaseado.

Cuenta la historia, que el 25 de mayo de 1810, las damas de la época  repartieron los típicos pastelitos con membrillo, para festejar el comienzo del Primer Gobierno Patrio. Claro que su forma seguramente sería mas redondeada y sencilla, mientras su masa estaba hecha con harina, grasa y agua.

 

 

Torta frita y mate

 

Si de tradición hablamos no podemos dejar de lado el mate. Nuestra infusión mas típica y bien argentina, ya se tomaba en esa época, inculcado por los guaraníes que introdujeron la yerba mate en todo el virreinato. Los gauchos lo tomaban a diario como compañía y para calentar las frías tardes de la llanura pampeana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aunque no eran los únicos, casi toda la gente tomaba mate, e incluso en las clases altas, tenía un importante papel en el cortejo de los novios. Según cuentan las crónicas, cuando un hombre pretendía a una dama, lo hacía en casa de sus padres y como no podían estar solos, el mate oficiaba de lenguaje oculto. Por ejemplo si se servía un mate extremadamente dulce, era una señal que enviaba la dama para que se le declarara a sus padres, o si en cambio era un mate hirviendo, no había chance en absoluto. Por supuesto que el mate era acompañado de algo dulce, como alfajores de fécula, tortas fritas y unos alfajores parecidos a las “colaciones cordobesas”, que se elaboraban con una masa a base de yemas de huevo y harina, rellenos de turrón de arrope y bañados en merengue. En algunas de las casas mas sofisticadas, tenían la suerte de servir chocolate con churros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El postre más tradicional de la época del Virreinato era la mazamorra, que también era conocida como “Api”. Se elaboraba con maíz blanco quebrado y pisado, que se remojaba toda la noche y era servido con leche y azúcar o miel, durante el desayuno o por las noches antes de acostarse.

La bebida mas acostumbrada era la “Chicha”, preparada con maíz fermentado o no, y considerada como “la bebida de los dioses indígenas”. Otra bebida era la “Aloja”, una especie de cerveza de algarroba blanca y el “Guarapo” que se hacía con miel y agua fermentada.

 

 

Fiesta de pasteles

 

En el año 1907, en Gouín, un pueblo perteneciente al partido de Carmen de Areco, a 150 km de Buenos Aires, se celebró un remate importante y el martillero invitó a un gran asado al pueblo. Pero fue tanta la gente que llegó, que la comida resultó poca.
Entonces un pastelero de la zona apareció con una canasta llena de pastelitos, para apaciguar el ánimo de la gente.
Ésto le dio la idea a Ramón Bereterbide, un habitante de origen vasco, que convenció mediante dos docenas de pasteles, al alcalde del pueblo de hacer la “Fiesta Provincial de Pastel” que hasta el día de hoy, se celebra en esa ciudad en el mes de diciembre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La fiesta dura tres días y los participantes cocinan sus pastelitos para que un jurado los evalúe y dé su veredicto. Incluso a los que vienen de otros pueblos, les facilitan una cocina para poder cocinar. Mientras se celebran juegos tradiciones, se realizan asados y demostraciones gauchescas.




En la sección de COMIDAS ARGENTINAS, encontrará un montón de recetas patrias, como los pastelitos de dulce, que están en la región central y también en la sección de MASITAS.

 

No se usted, pero yo aprovecho este mes, que empieza hacer mas frío y con la excusa de recordar las tradiciones patrias, preparo unas empanadas o algún guiso y porque no, algo dulce para tener con que acompañar el mate!!

 

 

Lorena Hidalgo